martes, 8 de octubre de 2013

Enamorada del Amor

Enamorada de la idea, no del hombre.
Del querer, no del hombre.
Enamorada del sentir, del perderse en la fuerza de los sentimientos,
pero enamorada del hombre no.

Pobre hombre a quien ella no ama.
Pues él solo es objeto del querer.
La representación tangible del ideal que ella anhela sentir.

Pobre tonto, él es solo un desafortunado en el camino,
a quien se le adjudica una idea falsa,
falsos sentimientos de los que ella oyó,
pero nunca vió.

Pobre hombre y pobre mujer.
Él por engañarse,
y ella por estar enamorada del amor.


domingo, 18 de agosto de 2013

¡Primera Entrada!

  Cuando empecé a escribir esto, no estaba pensando en nada en especial. Lo escribí un día que estaba buscando imágenes de fondo para mi computadora. De repente una fotografía me llamo la atencion. Al principio pensé que era una foto que no decía mucho. Digo, es una mujer que esta mirando por la ventana, no tiene nada de especial (por lo menos para mí). Pero despues reflexioné y me pregunté qué era lo que esta mujer estaba mirando. E inevitablemente dejé volar la imaginación y, como dicen, el resto es historia.



"Ella miraba al exterior perdida en quien sabe donde. Sus ojos de lluvia se extendían por el bosque, como esperando que él apareciera. Sus rizos oscuros y sus rasgos gráciles hacían de ella una mujer hermosa, quien seguía tan pulcra como siempre, pero aun así, un halo de tristeza rodeaba su semblante. Se veía distinta, más descuidada, más... desolada. Como abandonada.

El clima de la pequeña cabaña en la que se encontraba era tan cálido, pero ella se sentía tan fría como esas gotas de agua que caían en la noche, al otro lado de la ventana.


Su amante sobrenatural estaba desaparecido, sin razón alguna, él no estaba más. Se había ido sin explicación, sin decir adonde o porque. Pero aun así, muy dentro de su alma, sabía que él estaba bien y que volvería por ella.

Parecía idiota preocuparse por él. Si aún la amaba, si al cerrar los ojos la veía tan claramente como ella a él. «Basta», se dijo a si misma. No podía llorar por alguien a quien no le importaba.

Cerró las cortinas del salón y echo a correr al abrigo de sus sábanas de seda. Y entre medio del silencio de su habitación, una voz aterciopelada susurró en su cabeza, « Duerme, mi amada » y ahora solo estaba rodeada de unos fuertes brazos de hombre y una canción silenciosa, que solo se oía en la soledad de su mente. Soñando con él, su guardián y su alma gemela, a pesar de todo."