Enamorada de la idea, no del hombre.
Del querer, no del hombre.
Enamorada del sentir, del perderse en la fuerza de los sentimientos,
pero enamorada del hombre no.
Pobre hombre a quien ella no ama.
Pues él solo es objeto del querer.
La representación tangible del ideal que ella anhela sentir.
Pobre tonto, él es solo un desafortunado en el camino,
a quien se le adjudica una idea falsa,
falsos sentimientos de los que ella oyó,
pero nunca vió.
Pobre hombre y pobre mujer.
Él por engañarse,
y ella por estar enamorada del amor.
